Desde el 11 de marzo, Japón vive una de las mayores tragedias de su historia. Toda su población se está viendo afectada directa o indirectamente y así seguirá durante años. Sin embargo, la reacción general de su pueblo ha sido contenida y mesurada desde el primer momento.
En la cultura occidental ha sorprendido enormemente la entereza y calma que muestran los ciudadanos nipones en las imágenes que ofrecen los medios de comunicación. A muchos les parece desconcertante la forma en que los japoneses llevan el luto y el dolor de la desgracia.
Esto no deja lugar a dudas de que existen diferencias destacables entre ambas culturas: la suya y la nuestra.
En nuestra civilización occidental la tendencia social está orientada a exteriorizar y compartir emociones con el fin de acercarnos y conocernos más unos a otros. Somos conscientes de que para alcanzar la plenitud en nuestras vidas son necesarias las relaciones afectivas (amistosas, amorosas, de compañía,...) y solemos creer que compartiendo sentimientos y conductas mejoramos dichas relaciones.
Por contra, los orientales racionalizan sus emociones y comportamientos. De hecho establecen dos tipos de comportamiento según donde se encuentren:
A diferencia de lo que puedan pensar algunos al ver estos días las catastróficas imágenes de Japón, los japoneses sienten como nosotros y por tanto llevan una gran carga emocional interna. La gran diferencia es que culturalmente han aprendido a mantenerse enteros, a no cargar a quienes les rodean de su pena o de su horror y a mirar con valentía las desgracias que han sufrido a lo largo de la historia. Los japoneses culturalmente aprenden a no abrumar a sus seres queridos ni a las personas que les rodean con sus problemas ni con su dolor. El duelo se elabora en la intimidad y en su cuidado mundo interior.
Lógicamente, reprimir las emociones no resulta fácil y puede que ese sea uno de los motivos por los que Japón es uno de los países con mayor índice de suicidios del mundo. Hasta ahora esto ha hecho creer a muchos occidentales que su modo de de afrontar la adversidad es mejor. Pero decidir sobre si una conducta cultural es buena o mala, mejor o peor, va más allá. Al fin y al cabo, mientras que los occidentales en momentos difíciles sienten flaqueza, hacen honor al miedo, se vuelven egoístas, ignoran y desconfían de sus líderes y, en general, sacan a relucir sus peores instintos, los orientales sacan fuerzas de dentro, afrontan los problemas en grupo, trabajan incesantemente y con pruedencia hasta restituirse, escuchan a sus líderes para saber como comportarse,...
Salu2,
elSant0
En la cultura occidental ha sorprendido enormemente la entereza y calma que muestran los ciudadanos nipones en las imágenes que ofrecen los medios de comunicación. A muchos les parece desconcertante la forma en que los japoneses llevan el luto y el dolor de la desgracia.
Esto no deja lugar a dudas de que existen diferencias destacables entre ambas culturas: la suya y la nuestra.
En nuestra civilización occidental la tendencia social está orientada a exteriorizar y compartir emociones con el fin de acercarnos y conocernos más unos a otros. Somos conscientes de que para alcanzar la plenitud en nuestras vidas son necesarias las relaciones afectivas (amistosas, amorosas, de compañía,...) y solemos creer que compartiendo sentimientos y conductas mejoramos dichas relaciones.
Por contra, los orientales racionalizan sus emociones y comportamientos. De hecho establecen dos tipos de comportamiento según donde se encuentren:
- El "tatemae", que se refiere al comportamiento en público.
- El "honne", que se refiere al comportamiento privado y muestra las emociones y sentimientos de la persona.
A diferencia de lo que puedan pensar algunos al ver estos días las catastróficas imágenes de Japón, los japoneses sienten como nosotros y por tanto llevan una gran carga emocional interna. La gran diferencia es que culturalmente han aprendido a mantenerse enteros, a no cargar a quienes les rodean de su pena o de su horror y a mirar con valentía las desgracias que han sufrido a lo largo de la historia. Los japoneses culturalmente aprenden a no abrumar a sus seres queridos ni a las personas que les rodean con sus problemas ni con su dolor. El duelo se elabora en la intimidad y en su cuidado mundo interior.
Lógicamente, reprimir las emociones no resulta fácil y puede que ese sea uno de los motivos por los que Japón es uno de los países con mayor índice de suicidios del mundo. Hasta ahora esto ha hecho creer a muchos occidentales que su modo de de afrontar la adversidad es mejor. Pero decidir sobre si una conducta cultural es buena o mala, mejor o peor, va más allá. Al fin y al cabo, mientras que los occidentales en momentos difíciles sienten flaqueza, hacen honor al miedo, se vuelven egoístas, ignoran y desconfían de sus líderes y, en general, sacan a relucir sus peores instintos, los orientales sacan fuerzas de dentro, afrontan los problemas en grupo, trabajan incesantemente y con pruedencia hasta restituirse, escuchan a sus líderes para saber como comportarse,...
Salu2,
elSant0
0 comentarios:
Publicar un comentario
Escribe aquí tus valoraciones, dudas, sugerencias,... Son sólo unos instantes y ayuda a mejorar el blog.